15 jun. 2007

Post- ClásicO__IntermediO TardíO [1000-1450 D.C]

La época de los grandes reinos

El renacimiento de las culturas locales se circunscribe en un marco cronológico difícil de definir. La paulatina desintegración de los Huari y la igual expansión incaica dejan muchas dudas en cuanto a la imposición de las fechas, sobre todo si en las manifestaciones de la cerámica -uno de los principales métodos de diferenciación de las culturas- después de los Huari no hay una ruptura clara, sino más bien una mezcla regional. Las fechas convencionales se ubican entre el 900 d.C. y el 1400 d.C. pero pueden variar según los investigadores consultados.La otra difícil definición es el del sistema político que surgió en este periodo. Se ha hablado de reinos, señoríos y curacazgos, pero todos ellos son insuficientes y no comprenden cabalmente la complejidad del desarrollo de tradiciones y culturas del Intermedio Tardío.
Para complicar el panorama, la estabilidad de fronteras durante este periodo casi no existe, hubo constantes pugnas de poder, movilizaciones de población y un mosaico lingüístico variado que no se ha conservado hasta nuestros días (los Incas modificaron los nombres originales por fonemas quechua).
Lo que se puede deducir de los desarrollos regionales durante esta época es la existencia de una dicotomía en cuanto a la organización política entre las culturas de la costa y las de la sierra. En la costa primó una organización compleja a través de vastas extensiones de terreno, a través de varios valles. En la sierra más bien de organizaron pequeños señoríos dispersos y concentrados en las zonas altas, más cercanas a las fuentes de agua. También durante este periodo hubo una gran incidencia en los conflictos fronterizos, al parecer por una demostración e intento de acumulación de poder, como parte del legado expansionista Huari, o como parte de la necesidad de obtener mayores pastizales y zonas de cultivo en un contexto de sequía desde el siglo XI y que duró unos 200 años.
La economía no sufrió mayores cambios, mientras que siguieron los patrones de producción andina que hemos visto en periodos pasados. En cuanto al arte, vemos que la principal transformación es una menor sacralización del mismo, sin que por ello desaparezcan los motivos religiosos. La tecnología agrícola también es la misma que hemos visto anteriormente, sólo que llevada a un punto más alto del desarrollo, como el caso de los canales intervalles de la costa en la zona de Lambayeque.
Finalmente, ocurre un proceso divergente en el desarrollo del arte. Por una parte la alfarería se empieza a producir en serie a través de moldes, por lo cual pierde calidad y acabado; mientras que los textiles costeños encuentran un alto punto de calidad y belleza. Se sigue trabajando la metalurgia, el oro principalmente en el norte y la plata en el sur.
Dentro complejo de culturas que se desarrollaron en esta etapa están los Chimú, Chincha, y Chancay. Posteriormente Los Inca.
Chimú

La tradición o cultura Chimú se desarrolló en la costa norte entre el 1000, justo después del repliegue Huari en dicha zona, y 1460 d.C., momento de la llegada de los Incas. Las últimas investigaciones han dado nuevas luces acerca de una tradición Chimú traducida en un estilo cerámico, y por otra parte un señorío o reino llamado Chimor que a la postre serían los líderes supremos de la cultura Chimú. Sin embargo vale la pena aclarar que el origen de Chimú y Chimor no es el mismo, por más que hayan terminando siendo una unidad política.
Durante su época de apogeo, los Chimú alcanzaron a controlar unos 20 valles, desde el Chillón (norte de Lima) hasta Tumbes en el extremo norte, justo antes de la conquista Inca. A medida que fueron expandiendo su territorio a partir del 1300 d.C., que llegó a tener más de 1000 km. de extensión, tuvieron que crear centros administrativos para poder ejercer su control político y religioso. Su centro fue la conocida ciudad de Chanchán, conocida por su impresionante extensión y organización, pero también son importantes los complejos de Túcume (valle de la Leche), Pacatnamú (río Jequetepeque) y Farfán (sierra de La Libertad).
En la cultura Chimú es muy difícil separar el aspecto político del económico. Los investigadores lanzan la hipótesis que en esta sociedad primaba una organización socio-económica que cumplen diversos roles en la producción y el trabajo. La diferenciación en los entierros y la organización de los centros urbanos parece confirmar un alto grado de diferenciación social para los Chimú, más que para cualquier otra cultura prehispánica, pero se debe tomar en cuenta también si no se tratara más bien de una especialización más que de una diferenciación social. En todo caso, no existe un acuerdo entre el número de castas ni la composición de cada una, sólo parecen coincidir en que Chimú fue una sociedad jerarquizada, donde la elite compartía funciones aristocráticas y teocráticas.Un segundo tipo de diferenciación es la que forman los centros regionales por un lado y la capital por otro. De esta manera, los roles productivos de ciertas regiones les habrían conferido un carácter de casta, como sería el caso de los pescadores de la costa norte, que adoraban a sus propios dioses, tenían sus propios caminos e inclusive se casaban endogámicamente.
La organización política Chimú se nutre de los aspectos locales que se remontan hasta Moche, y de la presencia Huari en la zona. Ello se ve en el trazado de los centros urbanos y en la subordinación de lo social ante la arquitectura. Se cree que los chimúes concentraron el poder político en una sola persona, el cual aseguraba el funcionamiento del Estado a través del cobro de un tributo, para lo cual contaba con una clase administrativa. Así, a medida que los Chimú se fueron expandiendo y diversificando, esta clase adquirió mayor importancia y poder, pues debía organizar la producción, la redistribución y el consumo. Otros investigadores defienden la tesis del gobierno dual, que habría permitido una estabilidad política y religiosa.
Los Chimú separaron lo religioso de lo secular, y al parecer no contaron con un dios creador, sino con una variedad de divinidades locales, lo cual se puede explicar por la violenta etapa de expansión pero corta etapa de asentamiento, que impidió que se desarrollara una religión oficial. La luan , el sol y el mar eran las divinidades importantes.
Chinchas
La existencia de un tipo de organización social en la zona de Chincha, en el litoral al sur de Lima entre 1100 y 1450 D.C., es un hecho comprobado por los investigadores. Lo que no han logrado establecer es el carácter de esta sociedad, su organización y la fuente de su riqueza, la cual a la llegada de los españoles parecía haber sido muy grande. Son varios los cronistas que hacen referencia a un gran reino en la zona de Chincha, y se menciona frecuentemente que en los sucesos de Cajamarca del 16 de noviembre de 1532 que las dos únicas autoridades llevadas en andas eran Atahualpa y el señor de Chincha
La dificultad de las fuentes proviene de que la versión de los cronistas dependió en este caso de la de los incas, y es sabido que éstos reinterpretaron y tergiversaron gran parte de la historia antes del Tawantinsuyo. Es por ello que mientras algunos investigadores aseguran que en Chincha existió una organización centralizada, otros aseguran que había una serie de especialistas y que la principal actividad era el comercio.
La historiadora María Rostworowski es una de las principales defensoras de esta teoría. Ella asegura que existió un comercio a lo largo de la costa basado en un mercadeo a modo de indios, es decir, sin moneda y basada en el trueque. Según la historiadora, en Chincha había por lo menos 600 mercaderes que realizaban viajes hasta el Cuzco y por todo el Collao (donde comerciaban lana y cobre), mientras que por el norte llegaban a Quito para comerciar esmeraldas y spondylus. Este mercadeo costeño se realizó mediante balsas construidas con totoras y troncos de árbol. Inclusive se cree que la expansión del quechua en los andes provino de estos mercaderes, pues investigadores han comprobado que fue desde Ecuador que este idioma se dispersó por los andes por medio de los Incas.Los principales centros de esta cultura los encontramos en los sitios de La Centinela y Tambo de Mora (Chincha), que debieron ser centros administrativos ceremoniales, unidos con otros centros menores mediante una red de caminos que luego formaron parte de la red vial Inca o Qapaqñan. La evidencia allí encontrada confirma que los Chincha desarrollaron una economía múltiple que comprendía la agricultura, la pesa, el intercambio y la producción de artesanías (canastas, artefactos de madera).
La cerámica Chincha tiene un estilo muy característico, por más que se noten influencias del Horizonte Medio y de la tradición Ica. Las piezas son muy bien hechas, elaboradas y decoradas. Las formas son cántaros con cuello y con asas en la parte alta, formas de botellas, barriles, tazas, platos con paredes verticales y figurinas. En cuanto a la metalurgia, tanto el oro como plata y una aleación de cobre con oro y plata fue extensamente utilizada, sobre todo para la elaboración de vasos retrato, que son una demostración de la avanzada técnica de los Chincha, pues utilizaban una sola lámina de metal y le daban la forma deseada sin soldaduras ni uniones metálicas.

Chancay
Dentro del complejo de culturas que se desarrollaron en la Costa central, sobresale la Chancay por su tamaño y organización. Ubicada en el actual departamento de Lima, al norte de la ciudad capital, en los valles de Chancay, Huaura y Chillón, esta cultura tuvo presencia entre los años 1300 y 1450 d.C., momento de la conquista Inca. Lo curioso de esta cultura es que debido a su cercanía a Lima y a la acción de los huaqueros, es poco el material encontrado en su contexto original o los lugares que no hayan sido destruidos. Es por ello que si bien se han logrado recuperar valiosos vestigios cerámicos, textiles y de plumería, es poca la información con la que contamos de su sociedad o política.

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