15 jun. 2007

Horizonte tempranO [500 - 200 a.C]

Los primeros vestigios de la tradición panandina








Es el período en el cual se produce la transición definitiva hacia un modelo estatal, basado en señoríos. Estos obtenían su cohesión gracias al liderazgo de elites religiosas fuertes dedicadas al culto y a las observaciones astronómicas (de gran importancia para la agricultura). Su poder se vio reflejado en la construcción de imponentes templos a lo largo de toda la costa del Perú. Estos tuvieron un patrón distintivo por tener plantas en forma de U y, a menudo, plazas ceremoniales de considerable extensión. Las divinidades de este período están caracterizadas por su aspecto terrible con grandes colmillos, aspecto felínico y cabezas de serpientes.
La cumbre del desarrollo del Horizonte Temprano estuvo dada por la construcción del centro ceremonial de Chavín de Huantar en el actual departamento de Ancash. Su importancia fue tal que el arqueólogo peruano Julio C. Tello lo consideró el centro matriz de la alta cultura en el Perú. Hoy se sabe que Chavín fue precedido por un largo desarrollo cultural que se remonta al Precerámico, del cual fue su culminación. Su ocupación comenzó hacia el 1,000 a. de C. y las sucesivas etapas del sitio son han quedado plasmadas en su arquitectura.
La construcción más antigua de Chavín de Huantar es el llamado Templo Antiguo, una construcción de piedra en forma de U que rodea una plaza hundida circular.
Más hacia el sur en el actual departamento de Ica, se desarrolló la cultura Paracas, en forma paralela a Chavín (1,000 - 200 a. de C.). Es conocida por las abundantes tumbas de esta cultura halladas en la península de Paracas. Basándose en ellas se distinguen dos etapas. La primera se denomina Paracas Cavernas y se caracteriza por sus tumbas en forma de botellas de pico largo. En el fondo de estas se colocaban fardos funerarios ornados de textiles multicolores y una cerámica de decoración incisa y pintura post cocción. La segunda etapa es Paracas Necrópolis, notable por la gran perfección de su textilería. En esta etapa, las tumbas adoptan la forma de verdaderas ciudades de muertos, de allí el nombre de Necrópolis. Es de destacar la profusión del empleo de la deformación y la trepanación craneana en las momias paracas.

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